CONSTATADA LA FARSA DE LA PANDEMIA

ARTÍCULO EXTRAÍDO DE LA REVISTA DSALUD:

Meses después de que la Organización Mundial de la Salud declarara que el mundo se enfrenta a otra peligrosísima pandemia –en 2009 ya tuvo la desfachatez de decir que la Gripe A podía provocar 150 millones de muertos- cualquier persona medianamente informada sabe que la existencia del SARS-CoV-2 (coronavirus que se dice da lugar a una enfermedad llamada Covid-19) no ha sido científicamente demostrada, que en el improbable caso de existir no es mortal salvo en casos muy excepcionales (el 95% de los fallecidos que se achacan a ella tenía más de 70/80 años y graves problemas de salud previos), que ni los test de anticuerpos ni los PCR son fiables (éstos han dado positivo en papayas, cabras, ovejas, visones, hurones, conejos, tigres, gatos y pájaros) y que no apareció en Wuhan en diciembre de 2019 porque se ha detectado en aguas residuales de Barcelona recogidas en marzo de ese mismo año. Igualmente sabe –o debería saber- que dar positivo no significa estar «infectado», «contagiado» o “enfermo de Covid-19” (la PCR puede dar positivo a otros virus e incluso a bacterias por lo que equiparar «positivo» a «contagiado» o «infectado» es deleznable y sin embargo lo han estado haciendo a diario durante meses las autoridades y la inmensa mayoría de los medios de comunicación), que las cifras de contagiados y muertos por el SARS-CoV-2 carecen de la más mínima credibilidad porque se basan en esos test, que el confinamiento ha sido sanitariamente contraproducente y no ha servido más que para llevar a una crisis global con millones de parados y que la propia OMS reconoce en su web sobre las mascarillas que «no hay evidencias de que su uso prevenga la infección». Es más, pueden provocar alergia, déficit de oxígeno celular y tisular, sensación de ahogo, cansancio, acumulación de dióxido de carbono en el torrente sanguíneo, hipoxemia, hipercapnia, latidos cardíacos irregulares, dolor de cabeza, pérdida de reflejos, falta de concentración, reducción de las habilidades motoras finas, ansiedad, deshidratación, acidificación del organismo y disminución de las defensas. Obligar a llevarlas es pues delictivo. En cuanto a la afirmación de que haber pasado la enfermedad y tener anticuerpos para el SARS-CoV-2 no inmuniza y se podría infectar a otros es un reconocimiento expreso de que las vacunas no sirven para nada ya que su función es precisamente la de crear anticuerpos contra los agentes patógenos cuyos fragmentos se inoculan con ellas. Cabe agregar que la tesis oficial de que la única salida a esto es una vacuna es otra falacia ya que ninguna ha demostrado jamás la eficacia preventiva que se les achaca y además pueden provocar graves problemas de salud e incluso llevar a la muerte; por eso los laboratorios quieren que se les conceda impunidad legal si hacen enfermar o llevan a la muerte a los vacunados, algo que ya consiguieron en Estados Unidos hace décadas (salvo por defecto de fabricación). Pues bien, para mayor escarnio en el momento de cerrar este número el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social de España informa en su web que el número de fallecidos entre el 1 de enero y el 29 de julio de 2020 (aclara que no son datos definitivos) era de 181.777 por lo que si los datos se confirmaran finalmente morirán en nuestro país por todas las causas unas 312.000 personas; llamativa cifra porque hay que remontarse a 1987 para encontrar otra tan baja: 304.044. Centrémonos en todo caso en las habidas de 2016 a 2019 ya que son muy significativas: 409.355, 422.129, 427.941 y 416.317.

www.mscbs.gob.es/estadEstudios/estadisticas/docs/indNacDefunciones/2020_Defunciones_5.pdf

Es decir, el año pasado murieron en España por todas las causas 416.317 personas y las extrapolaciones indican que en 2020 morirán 312.000; y eso supone que por mucho que se “actualicen” y “ajusten” las cifras de defunciones –proceden de los registros civiles- en España van a morir este año decenas de miles de personas menos que en 2019. Sin embargo el gobierno tuvo la desvergüenza de afirmar a primeros de junio que en las 21 primeras semanas de 2020 se habían producido en España 43.945 muertes más que en el mismo periodo de 2019 de las que 27.125 se habrían debido –dato a 30 de mayo- a la Covid-19. ¿Que estamos ante una “peligrosa pandemia” que justifica las extraordinarias medidas adoptadas? La manipulación es tal que según las cifras oficiales entre el 30 de mayo (27.125 muertes achacadas a la pandemia) y el 14 de agosto (28.617) habrían fallecido en España por el SARS-CoV-2 1.492 personas. ¡En más de dos meses y medio! Y tan baja como discutible cifra -recordemos que cada año fallecen en nuestro país cerca de 35.000 personas al mes- es lo que ha llevado a las medidas tomadas y al hundimiento de decenas de miles de empresas españolas, especialmente en el sector turístico. Sencillamente inaudito. Mucha gente debería pagar esta farsa con la cárcel pero dudamos de que sea así porque este montaje pertenece al intento de instaurar el llamado Nuevo Orden Mundial que es para lo que se ha infundido terror entre la población a fin de que acepte sin rechistar tan esperpénticas medidas. La libertad del mundo está en juego y lo peor es que la gente sigue sin entenderlo. Patético.

José Antonio Campoy. director de la revista Discovery Dsalud.

ARTÍCULO ORIGINAL: https://www.dsalud.com/revistas/numero-240-septiembre-2020/constatada-la-farsa-de-la-pandemia

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