EL FIN DEL MUNDO (LA PELÍCULA)

¿Te imaginabas así una pandemía que paralizara literalmente el mundo durante unos meses? Yo no. Quizás haya visto demasiadas películas “made in Hollywood”.

Ya… pero, “no estábamos preparados”. Por supuesto, nadie está ni estará jamás preparado ante un nuevo virus extremadamente contagioso y agresivo. Nadie se prepara voluntariamente para estar enfermo.

Teniendo en cuenta diferentes informes “oficiales”, podemos afirmar que el virus, pese a existir (por favor, no estoy poniendo en duda su “paso” entre nosotros), es mucho menos contagioso que el miedo, o mejor dicho, terror, al que hemos estado sometidos (y probablemente seguirán con esa intención).

Hijos que no pueden abrazar a sus padres por miedo (real, subjetivo pero un miedo muy real). ¿Hasta cuándo? El virus “se irá”, quizás lleguen otros. El miedo instaurado en tú hipotálamo, en lo más remoto de tus emociones, continuará por mucho más tiempo, o quizás para siempre.

Pero entonces, ¿no ha muerto gente? ¿No han sufrido familias por el virus? Por supuesto. Repito, no quiero poner en duda ni durante un segundo la existencia de víctimas, virus, enfermedad, etc. Nuestro paso por este mundo, ya era, es y será muy triste en lo que a salud se refiere. Para entender esto, no es necesario que muestren imágenes continuamente sobre niños, adultos y ancianos padeciendo cáncer, infartos, enfermedades físicas y mentales, suicidios, asesinatos, desnutrición, guerras, y un extremadamente largo y triste pero real etc., ¿no?

Pero sí debo (debemos) ser crítico con la gestión informativa de toda la situación. Formo parte de la sociedad. Cumplo con mis deberes y obligaciones y por lo tanto, tengo derecho (y la necesidad) a generar criterio.

Un rey árabe atravesaba el desierto cuando de pronto se encontró con la peste. El rey se extrañó de encontrarla en aquel lugar:

– Detente, peste, ¿a dónde vas tan deprisa?

– Voy a Bagdad- respondió entonces ella- Pienso llevarme unas cinco mil vidas con mi guadaña.

Unos días después, el rey volvió a encontrarse en el desierto con la peste, que regresaba de la ciudad. El rey estaba muy enfadado, y dijo a la peste:

– ¡Me mentiste! ¡Dijiste que te llevarías a cinco mil persona y murieron cincuenta mil!

– Yo no te mentí- dijo entonces la peste– Yo sesgué cinco mil vidas… y fue el miedo quien mató al resto.

El Rey y la Peste. Fábula Árabe Ancestral.

Anuncios de niños y familias pintando pancartas, “todo saldrá bien”. Sonrisas cómplices. Aplausos. Vídeos musicales con amigos como símbolo de lucha y unión. (Igual, todo esto es para generar empatía con la “dureza del virus”, ¡podemos todos juntos si lo hacéis bien!).

Vecinos que se convierten en enemigos al tirar la basura. Conteo de paseos caninos. Familias y relaciones que se rompen por ideas encontradas en relación al virus y a las medidas adoptadas e impuestas. (Igual, todo esto es necesario para los “creadores de la película”. Ojo, repito: creadores de la película informativa. El virus, proceda de donde proceda, no pongo en duda su existencia).

Mientras te preocupas de vigilar cuantas veces ha sacado el perro al vecino, no te ocupas de generar criterio. Es un conflicto moral necesario y provocado, por supuesto. Y sí, permíteme que dude que en muchos casos, son los perros los que pasean a humanos. También son buenos tiempos para hacer autocrítica.

Esta dualidad existe desde siempre, y para cualquier sistema de poder, es absolutamente necesaria. MADRID VS BARÇA. DERECHA VS IZQUIERDA. MACHISTAS VS FEMINISTAS. INDEPENDENTISTA VS FACHA. RICO VS POBRE. ¿Sigo? No creo que haga falta. Aunque por cierto, todo esto es importante que seas consciente que cuesta dinero. Dinero tuyo y mío. No son dualidades creadas desde la iniciativa privada y/o altruista. Son necesarias para que un sistema, se garantice su subsistencia de forma casi indefinida (mientras este no cambie, o mejor dicho, mientras la gente que lo forma, no genere criterio). Para el sistema es imprescindible que elijas (sesgo de confirmación), no te puedes posicionar “neutral”, en ese momento empiezas a discernir y te conviertes en un “peligro”.

Ellos generan el caos. Después, los mismos te ofrecen un par de alternativas disfrazadas de aparentes buenas soluciones. Misma secuencia siempre. Los mismos que lo crean (aunque cambie el “color” del culpable en ocasiones), te “regalan la salvación”. Siempre ganan los mismos. Siempre pierden los mismos.

Mientras tú sigas peleado con tu cuñado por política y fútbol, no tendrás tiempo ni “mente” para poder discernir en general, ni siquiera, para empezar a entender el mensaje de este artículo.

Todo esto, mientras un virus terrible amenaza nuestro mundo, nuestra vida tal cual la conocíamos. Porque a partir de ahora, nada será normal, “debemos prepararnos para la nueva normalidad”. Ellos deciden desde qué momento, cómo y cuándo tu vida va pasar de normal, a nueva normalidad. No un virus.

Permíteme ser oportunista (parece que son tiempos para serlo…):

12 de julio de 2017: En todo el mundo, alrededor de 3 de cada 10 personas, o 2100 millones de personas, carecen de acceso a agua potable y disponible en el hogar, y 6 de cada 10, o 4500 millones, carecen de un saneamiento seguro, según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del UNICEF.


Organización Mundial de la Salud (OMS) y de UNICEF.

Al final, pensando muy mal (¡no sé como se me ocurre!), es una cuestión de intención, de dónde se pone el foco, ¿no?

No es lo que aparece en el escenario cuándo se abre el telón, es dónde apuntan intencionadamente los focos.

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